Los trastornos del espectro autista (TEA) representan una clase heterogénea de trastornos mentales, que se definen principalmente en base a patrones de comportamiento. Los TEA son principalmente caracterizados por el retraso y la desviación en el desarrollo de la interacción social, la comunicación y las habilidades cognitivas, comportamientos, intereses y actividades repetitivas (American Psychiatric Association, 2000).
En Fundació Aspace iniciamos el camino del acompañamiento y la intervención de los niños con autismo y sus familias desde las primeras etapas de la vida, con los primeros signos de alerta desde el CDIAP ofreciendo atención a las familias del distrito de Sants Montjuïc , y desde el Equipo de Psicología y Psiquiatría del Servicio de Atención Ambulatoria por la etapa post-CDIAP ya lo largo de su ciclo vital de forma supraterritorial.
Se inicia un camino conjunto, donde el equipo terapéutico y la familia, nos adentramos en la comprensión del funcionamiento del niño que presenta dificultades en la comunicación la relación y la interacción. Los profesionales de salud mental de Aspace a través del psicodiagnóstico con valoraciones neuropsicológicas específicas, atención y seguimiento individual y familiar, así como con los grupos psicoterapéuticos de TEA, acompañamos a la persona y su familia a lo largo de su vida.
La detección precoz de los signos de alerta presentes en el primer año de vida, y en etapas tempranas nos está ayudando a una mejor diagnosis y consecuentemente a una mejora en la evolución del trastorno del espectro autista.
Las dificultades en el contacto visual y expresivo, la alteración del balbuceo o la ausencia de lenguaje comunicativo, dificultades en la alimentación y la regulación del ritmo de sueño, estereotipias, movimientos o juegos repetitivos, enclaves e interés inusual en aspectos sensoriales de los objetos, y alteraciones motrices, son algunos de los síntomas que nos irán configurando un diagnóstico precoz y una intervención específica.
Mediante la recogida sistemática de datos de los pacientes atendidos, hemos podido valorar como el trabajo conjunto con los principales derivadores: pediatras de atención primaria y profesionales de guarderías, supone una detección más precoz de los signos TEA, y por tanto un diagnóstico en niños mucho más pequeños que hace unos años.
El equipo de Psicología y Psiquiatría del Servicio de Atención Ambulatoria atiende a las necesidades de salud mental del colectivo de usuarios con un diagnóstico principal de Parálisis cerebral u otras patologías del desarrollo neurológico, Discapacidad Intelectual y Capacidad Intelectual Límite .Además de los aspectos nucleares presentes en la mayoría de casos, el diagnóstico de TEA puede ir a menudo asociado a afectaciones neurológicas complementarias, como la discapacidad intelectual (DI) o la parálisis cerebral (PC), variando en su nivel de afectación.
La presencia de discapacidad intelectual de forma comórbida en los TEA se asocia a una mayor afectación general ya una mayor prevalencia de afectaciones de salud mental y de conducta. Los perfiles cognitivos deficitarios muestran tendencia a la rigidez mental, pensamiento obsesivo o bloqueo ante situaciones que no esperan o son novedosas, y de aquellas situaciones que en general pueden aumentar su nivel de estrés. Es por ello que la anticipación se convierte en una herramienta de prevención de alteraciones de tipo conductual o emocional, haciéndose necesario para ayudar a la regulación interna de la persona que el ambiente que le rodea sea estructura y pueda vivirlo desde la seguridad.
En la práctica clínica observamos cómo los pequeños TEA son acompañados y atendidos por diferentes servicios pero, con el paso del tiempo la atención llega a diluirse. Desde el Servicio de Atención Ambulatoria de Aspace valoramos la necesidad de que en la etapa adulta pueda mantenerse y siguiendo ofreciendo respuesta terapéutica para ayudar a comprender lo que no se ha desarrollado o no ha evolucionado de forma adecuada. Poder ofrecer estrategias para mejorar la calidad de vida, evitando deterioros y en algunos casos reduciendo manifestaciones de tipos conductuales o psicóticas.
Valoramos necesario un abordaje global, multidisciplinar y biopsicosocial de la persona y su familia así como la evaluación y el diagnóstico precoz para poder diseñar una intervención ajustada lo antes posible, con el objetivo de podernos adaptar, da respuesta y ayudar a comprender la globalidad del diagnóstico a lo largo del ciclo vital. A nivel terapéutico trabajamos para potenciar la capacidad adaptativa, el empoderamiento de la persona y su familia para mejorar su calidad de vida.







