El proyecto de mediación intercultural mejora la comprensión de los tratamientos, refuerza la confianza de las familias y facilita el acceso a los servicios de salud y educación de los niños y niñas con necesidades complejas de apoyo.
Entender un diagnóstico, seguir una pauta terapéutica o comunicar una preocupación a los profesionales puede parecer una acción cotidiana. Pero para muchas familias de origen migrante con niños con discapacidad o trastornos del Neurodesarrollo, estas situaciones pueden convertirse en una barrera que condiciona el acceso a la atención y el desarrollo de sus hijos.
Con esta realidad en el centro, la Fundación Aspace Catalunya ha impulsado un proyecto de mediación intercultural orientado a facilitar la comunicación entre profesionales y familias de origen paquistaní con niños con necesidades complejas de apoyo. La iniciativa refuerza el acceso a servicios sanitarios, educativos y terapéuticos desde una mirada integral, especializada y respetuosa con la diversidad cultural.
Cuando comprender también es cuidar
Las dificultades idiomáticas y culturales pueden generar inseguridad, dificultar el seguimiento de los tratamientos o limitar la participación de las familias en decisiones importantes sobre la salud y el bienestar de los niños.
En el día a día, esto se traduce en situaciones muy concretas: familias que no pueden expresar dudas durante una visita, madres que no entienden completamente las orientaciones terapéuticas o profesionales que tienen dificultades para explicar determinadas necesidades de soporte.
Para dar respuesta a esta realidad, Aspace Catalunya ha incorporado la figura de la mediadora intercultural especializada que acompaña a las familias dentro de las sesiones terapéuticas y facilita la comunicación en idiomas como el urdu, el hindi o el bengalí.
Su labor va más allá de la traducción lingüística. El proyecto crea puentes de confianza entre familias y profesionales, ayuda a contextualizar culturalmente las intervenciones y facilita que las familias participen de forma más activa en el desarrollo de sus hijos.
Entre septiembre y noviembre, las sesiones de mediación presencial han permitido mejorar la comprensión de los diagnósticos, tratamientos y procesos de atención, favoreciendo una relación más cercana y segura con los equipos profesionales.
Espacios de apoyo que refuerzan la participación de las familias
El proyecto también debe impulsado grupos de encuentro entre madres y niños, convertidos en espacios de soporte mutuo y confianza compartida.
estos espacios permiten compartir experiencias, resolver dudas y generar vínculos entre familias que a menudo afrontan situaciones similares en silencio. Para muchas madres participar ha supuesto ganar seguridad, entender mejor los recursos disponibles y sentirse más acompañadas en el proceso de cuidado y desarrollo de sus hijos.
En la práctica, esto se traduce en familias que pueden comunicarse con más tranquilidad con los profesionales, entender mejor las necesidades de los niños y participar de forma más activa en las decisiones que afectan a su día a día.
Un impacto que mejora el acceso a los servicios
El proyecto ha llegado a 250 familias y ha contribuido a reforzar su relación con los servicios de salud, educación y atención especializada.
La mediación intercultural ha permitido generar una comunicación más clara, aumentar la implicación de las familias y consolidar un entorno de confianza, factores clave para garantizar una atención de calidad en contextos de alta complejidad.
A pesar de las limitaciones de financiación, que han obligado a ajustar algunas actividades previstas, el proyecto ha priorizado las acciones con mayor impacto directo sobre las familias y los niños, manteniendo la calidad del acompañamiento y la coherencia con el modelo de atención integral de Aspace Catalunya.
Un modelo de atención que pone a las personas en el centro
Esta iniciativa se inscribe en el modelo de atención integral de Aspace Catalunya, orientado a dar respuesta a situaciones de alta complejidad desde una mirada coordinada, especializada y centrada en las personas y sus familias.
El proyecto demuestra que eliminar barreras de comunicación no es sólo una cuestión lingüística: es una forma de garantizar derechos, favorecer la participación y construir una atención más accesible y humana.
Aspace Catalunya refuerza así su compromiso con una atención inclusiva y respetuosa con la diversidad cultural, avanzando hacia un modelo en el que ninguna familia quede atrás por motivos de idioma, contexto u origen.
Este proyecto ha sido posible gracias al soporte del Ayuntamiento de Barcelona.






