El proyecto Cocinas del mundo se ha consolidado como una iniciativa educativa y vivencial que permite descubrir distintas culturas a través de la gastronomía. Esta semana, el taller de cocina del Centro Ocupacional de Badalona ha hecho parada en Itàlia, en una nueva edición de una propuesta que transforma la cocina en un espacio de convivencia, aprendizaje e inclusión.
La dinámica del proyecto parte de la participación activa de los chicos y chicas del taller, que eligen un país, investigan su cultura y cocina, y elaboran un mural con imágenes e información recogida por ellos mismos. El proceso culmina con la visita de una persona originaria del país escogido, que comparte con el grupo la elaboración de una receta típica. Como muestra de agradecimiento, los participantes le regalan un delantal pintado por ellos mismos.
En esta ocasión, la cocina italiana ha sido la protagonista, pero desde el inicio del proyecto el grupo ya ha recorrido buena parte del mundo a través de los fogones, con recetas inspiradas en países como Chile, Japón, Perú, Colombia, Uruguay, México, Venezuela, India o Argentina, Entre otros.
Aprendizaje, autonomía y participación
Más allá de la experiencia culinaria, Cocinas del mundo aporta beneficios muy significativos para las personas con trastornos del neurodesarrollo complejo, parálisis cerebral y pluridiscapacidad. El proyecto favorece la participación activa, estimula la curiosidad y el descubrimiento del entorno, y refuerza habilidades cognitivas, comunicativas y sociales. También promueve la autonomía personal, el trabajo en equipo, la creatividad y la expresión emocional, al tiempo que ofrece oportunidades para ejercitar la motricidad fina, la planificación y la atención en un contexto funcional y motivador.
Una propuesta que fomenta inclusión y autoestima
Además, la propuesta genera espacios de relación con personas externas al centro, lo que enriquece las experiencias cotidianas de los participantes y contribuye a fortalecer el sentimiento de pertenencia, autoestima y reconocimiento personal. La cocina se convierte así en una herramienta de apoyo al desarrollo integral, pero también una vía para fomentar la inclusión, el respeto por la diversidad y la apertura al mundo.
Cocinas del mundo es, en definitiva, una experiencia enriquecedora que invita a compartir, aprender y disfrutar de los sabores del mundo, poniendo en el centro las capacidades, los intereses y el potencial de cada persona.






