La Fundación Aspace Catalunya ha sido reconocida con el Premio Avedis Donabedian en la categoría de Proyecto de Mejora de la Calidad en Atención en el Ámbito Social por el proyecto Alianzas con visión de futuro. Un reconocimiento que va más allá del premio, pone el foco en una forma diferente de entender la formación, el trabajo y la calidad en la atención a las personas.
El premio fue recogido por Carlos Varela, director de Operaciones Transversales y del Ámbito Social, quien destacó:
"Este reconocimiento pone en valor una forma de entender la atención y la formación. Para mejorar la calidad asistencial, es clave acercar la formación profesional a la realidad de los servicios ya las personas que forman parte de ellos.
Situar a las personas usuarias en el centro del proceso de aprendizaje transforma la mirada del alumnado y contribuye a formar a profesionales más empáticos, conscientes y comprometidos. En definitiva, éste premio reconoce que la calidad también se construye desde la formación y desde el trabajo compartido para cuidar mejor a las personas."
Cuando formar significa cuidar mejor
El punto de partida es claro, el sector social necesita profesionales, pero sobre todo necesita profesionales preparados para acompañar realidades complejas. La falta de relieve y la alta rotación no son sólo una cuestión laboral, sino que afectan directamente a la continuidad de los cuidados y la calidad de vida de las personas.
Ante esto, Aspace Catalunya plantea una idea sencilla pero transformadora, si queremos mejorar la atención, debemos empezar por cómo formamos los futuros profesionales.
Abrir las puertas, aprender desde dentro
El proyecto construye alianzas con centros de Formación Profesional para que el alumnado no sólo estudie el sector, sino que lo viva. Las prácticas inmersivas permiten entrar en los servicios, entender los ritmos, las necesidades y la complejidad real de la atención.
Esto cambia la mirada, lo que en un aula es teoría, aquí se convierte en experiencia. Y esa experiencia es clave para generar vocación, compromiso y una mejor preparación profesional.
Un cambio de rol, de personas atendidas a personas que enseñan
Uno de los elementos más significativos del proyecto es el papel de las personas usuarias. No son sólo receptoras de atención, sino que participan activamente en la formación, explican, acompañan, evalúan.
En la práctica, esto significa que el alumnado aprende directamente de quien vive el día a día de los servicios. Y esto tiene un impacto claro, profesionales más empáticos, más conscientes y más conectados con la realidad que van a encontrar.
Por qué importa más allá del proyecto
El valor del proyecto no es sólo su funcionamiento interno, sino lo que propone a escala de sistema. Conectar educación y servicios sociales de forma estable permite anticipar necesidades, reducir la fragmentación y construir equipos más estables.
En definitiva, significa que las personas atendidas pueden tener continuidad en sus soportes, menos cambios constantes de profesionales y una atención más coherente con sus necesidades.
Impacto que se puede medir y sentir
Los resultados muestran que el modelo funciona, una gran mayoría de participantes valoran positivamente la experiencia y una parte importante del alumnado se plantea trabajar en el sector después de vivirla.
Pero más allá de los datos, existe un impacto menos visible e igualmente relevante, más confianza, más comprensión y una relación más humana entre profesionales y personas.
Un modelo que apunta hacia el futuro
Este reconocimiento llega en un momento en el que el sector necesita repensarse. El proyecto de Aspace Catalunya no da una solución única, pero sí abre un camino, trabajar en red, poner a las personas en el centro también en la formación y entender la calidad como una responsabilidad compartida.
El reto ahora es hacer crecer este modelo, consolidarlo y compartirlo, para que lo que hoy ocurre en estos espacios formativos pueda transformar, de manera real, cómo cuidamos y cómo nos cuidamos como sociedad.






