Una industria cultural mundial con impacto neuropsicológico
Los videojuegos se han afianzado como una de las principales industrias culturales del mundo. Su relevancia está en la capacidad de influencia cognitiva, emocional y social que ejercen sobre las personas que los utilizan.
Este impacto es especialmente relevante durante el desarrollo infantil y adolescente, pero también lo es en adultos y personas con trastornos neurológicos y del neurodesarrollo. Desde la neuropsicología clínica, el videojuego ya no es sólo una forma de ocio pasivo, sino que se ha convertido en una herramienta interactiva compleja que activa múltiples sistemas cerebrales: atencionales, ejecutivos, emocionales, motores y sociales. Los efectos de los videojuegos dependiendo del tipo de juego, del tiempo de uso, del contexto y de las características individuales de la persona jugadora.
¿Qué vemos en consulta? Una mirada clínica basada en la evidencia
En nuestra práctica clínica, es habitual que familias, adolescentes y personas adultas con algún tipo de discapacidad planteen dudas sobre el uso de los videojuegos: qué tipos de juegos pueden resultar beneficiosos, qué cantidad de tiempo es adecuada y en qué momento el uso se convierte en problemático. Las recomendaciones actuales se basan en un modelo de orientación y acompañamiento, más que de prohibición.
Un instrumento de referencia es el sistema PEGI, que clasifica a los videojuegos según la edad recomendada y la presencia de contenidos sensibles. Su uso permite ajustar la exposición de los videojuegos a la madurez cognitiva y emocional de cada persona, especialmente en población infantil.
Desde la neuropsicología clínica, las recomendaciones deben tener en cuenta aspectos como:
- El perfil cognitivo, emocional y conductual de la persona
- El tipo de videojuego: educativo, narrativo, competitivo, cooperativo o creativo
- El contexto de uso: individual, con iguales o en familia
- El tiempo de juego y el equilibrio con otras actividades cotidianas
Desarrollo cognitivo y emocional en los videojuegos
Varios estudios indican que determinados videojuegos pueden favorecer procesos como la atención sostenida, la coordinación viso-motriz, la resolución de problemas y la planificación. Las dinámicas de retroalimentación inmediata y los sistemas de recompensa incrementan la motivación y la perseverancia, lo que explica el uso creciente de la gamificación en contextos educativos y rehabilitadores.
Los videojuegos también activan intensos procesos emocionales. La gestión de la frustración, la tolerancia al error y la regulación de la activación son elementos clave que pueden verse favorecidos o no según el tipo de juego y el contexto de uso. También cabe destacar mediante que las narrativas complejas y la toma de decisiones morales, algunos videojuegos estimulan la empatía, la mentalización y la cognición social. Estas experiencias contribuyen al desarrollo de competencias socioemocionales.
Sobre la relación entre los videojuegos violentos y la conducta violenta, los estudios apuntan a incrementos transitorios de la activación emocional o del lenguaje agresivo inmediatamente después del juego, sin que esto se traduzca necesariamente en conductas violentas sostenidas. El contexto familiar, la psicopatología previa y el entorno social tienen uno por muy superior.
Riesgos digitales del uso de videojuegos
Los videojuegos conectados a internet introducen riesgos: ciberacoso, exposición a lenguaje inadecuado, interacción con desconocidos y compras compulsivas asociadas a microtransacciones. Estos riesgos son especialmente relevantes en población menor de edad y personas con dificultades en la interpretación de normas sociales. La supervisión adulta y la educación digital progresiva son clave para reducir estos riesgos, así como el establecimiento de normas claras y canales de comunicación abiertos.
El uso problemático de los videojuegos está reconocido por sus principales sistemas diagnósticos. El diagnóstico requiere deterioro funcional, pérdida de control y persistencia en el tiempo, y es necesario diferenciarlo de un uso intensivo pero no patológico. Desde la clínica, es fundamental valorar si el videojuego es el origen del malestar o una estrategia de afrontamiento frente a otras dificultades emocionales o sociales.
Videojuegos y trastornos del neurodesarrollo
En personas con trastornos del neurodesarrollo o discapacidad intelectual, los videojuegos pueden convertirse en una herramienta especialmente motivadora, ya que facilitan la participación activa en tareas de entrenamiento cognitivo, la práctica de habilidades sociales y la implicación en actividades terapéuticas. A través de dinámicas interactivas, es posible trabajar funciones como la atención, la planificación, la flexibilidad cognitiva o la resolución de problemas de forma más atractiva y funcional.
Sin embargo, este potencial también comporta riesgos específicos como la sobreestimulación sensorial, la hiperfocalización o las dificultades para interrumpir la actividad. Por este motivo, el uso con finalidad terapéutica debe basarse en una cuidadosa selección de los contenidos, una adaptación a las capacidades individuales y una orientación profesional constante.
En este contexto, cabe destacar la existencia de herramientas específicas de estimulación cognitiva digital con un funcionamiento similar al de los videojuegos interactivos, pero con un diseño clínico estructurado. La plataforma NeuronUP es un ejemplo paradigmático y, en el caso de la Fundación Aspace Catalunya, se utiliza de forma habitual dentro de los grupos de estimulación cognitiva. Esta herramienta permite trabajar objetivos terapéuticos concretos en un entorno motivador y controlado, favoreciendo la adherencia al tratamiento y la participación activa de los usuarios en los procesos de rehabilitación neuropsicológica.
recomendaciones generales
- Establecer tiempos de uso razonables y flexibles según su edad y contexto.
- Respetar las clasificaciones por edades y el contenido de los videojuegos.
- Alternar el juego digital con actividad física, juego libre y relaciones presenciales.
- Acompañar emocionalmente por trabajar la frustración y las normas del juego.
- En contextos terapéuticos, utilizar los videojuegos sólo con orientación profesional.
Conclusiones
Los videojuegos no son una amenaza ni una solución universal. Son una herramienta cultural con gran potencial cognitivo, emocional y social cuando se utilizan con criterio, conocimiento y supervisión adecuada. El reto no es demonizarlos, sino comprenderlos, contextualizarlos y aprovechar sus posibilidades de forma responsable.
Autores
Xavier Borrell- Psicólogo
Inma Mateos- Psicóloga
Referencias
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