La importancia de la detección y la intervención precoz para favorecer el desarrollo
El bienestar emocional y la competencia social durante los primeros años de vida constituyen los cementos del desarrollo humano. Estas habilidades surgen de la interacción continua y cercana del bebé con sus progenitores. El lactante busca la interacción a través de miradas, gestos, balbuceos y expresiones faciales. Sin embargo, existen muchos factores que pueden influir negativamente en el desarrollo social y emocional de los niños como la prematuridad, entornos poco estimuladores o perturbadores, factores genéticos, etc.
Por este motivo, durante esta primera etapa de 0 a 24m, entendemos por señales de alarma aquel conjunto de elementos biológicos, emocionales o sociales que indican afectación del desarrollo (Busquets et al, 2018). Estas señales pueden acabar consolidándose o no en un trastorno del neurodesarrollo.
El comportamiento de retraimiento se considera un mecanismo de defensa y no un problema en sí mismo. Se trata de un mecanismo regulatorio normal cuando se presenta a pequeña escala, durante unos pocos segundos. Sin embargo, el retraimiento sostenido en el tiempo es una adaptación del bebé a una situación que está siendo problemática. El retraimiento en estos casos está asociado a reiterados desajustes en la sincronía padres-bebé. Es una importante señal de alarma en la primera infancia que puede comprometer el desarrollo motriz, cognitivo, afectivo y social del niño. El retraimiento se encuentra en la clínica de muchos de los trastornos de la primera infancia, tales como: trastornos del vínculo, trastornos del espectro autista, depresión, síndromes postraumáticos, trastornos de ansiedad y retrasos en el desarrollo.
El retraimiento relacional no es un diagnóstico, es una señal de riesgo en el desarrollo con causas a investigar. Asimismo, un diagnóstico temprano permite una intervención a tiempo, clave para un buen pronóstico de evolución. Estudios recientes indican que gracias a la mejora en la observación de las señales de alarma se han avanzado varios años la edad en la que se detectan ciertos diagnósticos, como el TEA. (Tizón, JL , 2016)
La atención temprana es un enfoque fundamental en el desarrollo infantil que busca identificar y abordar las necesidades de los niños desde su nacimiento hasta los seis años. Desde la Fundación Aspace Catalunya, en el servicio de atención precoz CDIAP Aspace, los diagnósticos de los niños los realizamos a partir de entrevistas con los padres y de la observación clínica. Cuando creemos necesario complementamos la exploración con el uso de macetas o escalas como la Alarm Distress Baby Scale (ADBB). El CDIAP Aspace cuenta con un equipo multidisciplinar de fisioterapeutas, psicólogas, neuropediatras y logopedas formadas en esta escala.
¿Qué es la escala ADBB?
La escala ADBB (Alarm Distress Baby Scale) es una herramienta utilizada en el Cdiap (Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz) y en los servicios pediátricos, que nos permite realizar una evaluación de estas señales de alerta e iniciar una intervención temprana. Es una escala de cribado que propone una forma sistematizada de observación de bebés entre 2 y 24 meses de vida.
El autor de la escalera, Antoine Guedeney, es el Jefe del Departamento de Psiquiatría Infantil del Hospital Claude Bernard de París y Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Facultad Xavier Bichat. Guedeney también fue el presidente de la World Association for Infant Mental Health (WAIMH).
Su validación fue realizada en centros hospitalarios de países como Francia, Portugal, Finlandia, Australia, Brasil o Noruega. En España, la escala aún no ha sido validada, pero tiene una validez transcultural, ya que sí está validada en países de habla hispana como Argentina, por lo que su uso en investigación está permitido desde el año 2011. La escala presenta una sensibilidad de 82% y una especificidad de 78%, así como una buena coherencia, 8, 38, así como una buena coherencia.
La escalera se centra en la observación de las reacciones a las estimulaciones (sonrisa, voz, gesto, tacto, etc.) del bebé en diferentes situaciones, la cual proporciona información valiosa sobre su estado emocional.
¿Qué evalúa la Escala ADBB?
La ADBB consta de ocho ítems que evalúan distintos aspectos del comportamiento social del bebé. Cada ítem se valora de 0 a 4, con puntuaciones totales que van desde 0 a 32. Las puntuaciones bajas de 0 a 5 indican ausencia de retraimiento, de 6 a 10 retraimiento leve y de 11 a 32 severo. Los ítems valorados son los siguientes:
- Expresión del rostro. Disminución de la expresividad del rostro.
- Contacto visual. Reducción del contacto visual.
- Actividad corporal. Reducción de la movilidad de la cabeza, del torso y de las extremidades, sin tener en cuenta la actividad de manos y dedos.
- Gestos de autoestimulación. El niño se centra en su cuerpo (dedos, manos, cabello, succión del pulgar, rozamientos repetitivos) de una forma automática, sin placer, y de forma aparentemente separada del resto de su actividad.
- Vocalizaciones. Disminución de las vocalizaciones de placer (charoteo, risa, laleo, balbuceo, gritos agudos de placer) pero también de desagrado, de ansiedad o de dolor (gritos, gemidos y llantos).
- Vivacidad de la reacción a la estimulación. Disminución de la rapidez y vivacidad de la reacción a la estimulación en el transcurso del examen (sonrisa, voz, tacto).
- Relación. Disminución de la aptitud del bebé para relacionarse con el observador, el examinador o cualquier persona presente en la sala, salvo la que se ocupe habitualmente de él. La relación es evaluada por el comportamiento, el contacto visual, la reacción a los estímulos.
- Atracción. Esfuerzo de atención necesario para permanecer en contacto con la criatura sentimiento de placer o inquietud que transmite el contacto con el niño, y el sentimiento subjetivo de la duración del examen.
Como conclusión, podemos afirmar que la experiencia en el uso de la escalera en el CDIAP Aspace es valorada como una herramienta valiosa por varias razones:
– Detección precoz: nos permite identificar problemas de desarrollo emocional en etapas tempranas, lo que facilita la oportuna y adecuada intervención.
– Orientación para los cuidadores: nos proporciona a los padres y cuidadores información sobre el desarrollo de su bebé, ayudándonos a entender mejor sus necesidades y comportamientos.
- Planificación de intervenciones: los resultados de la ADBB nos guían a los profesionales en la creación de planes de intervención personalizados que aborden las necesidades específicas del niño.
Referencias bibliográficas
1.Guedeney, A. y Fermanian, JA (2001). Validity and Reliability Study of Assessment and Screening for Sustained Withdrawal Reaction in Infancy: The Alarm Distress baby Scale. Infante Mental Helth Journal, 22.
2.Busquets et al., (2019). Detección precoz del TEA en la consulta pediátrica: un proyecto piloto en la red pública. Psicopatología. salud mente. 33.
- Tizón, JL (2016) Trastornos del espectro autístico y trastornos generalizados del desarrollo: por una perspectiva relacional de su comprensión y cuidados. Revista EIPEA. Nº 1.






