La persona con parálisis cerebral presenta una dificultad en el mantenimiento de la postura corporal y en la realización de movimientos que también puede manifestarse en sus ojos. Existen diferentes formas de parálisis cerebral según los trastornos que le acompañen, tal y como ocurre con los problemas visuales asociados. Las dificultades visuales específicas de la parálisis cerebral derivan de las alteraciones sensorio-motoras del aparato visual, las más comunes son elestrabismo, el nistagmus y el ataxia ocular. Estos trastornos pueden presentarse aislados o combinados.
El estrabismo es una alteración del equilibrio dinámico. Los ojos no pueden mantener el paralelismo en todas o alguna de las posiciones de la mirada. Se debe a un desequilibrio entre los músculos agonistas (actúan en la dirección del movimiento) y los antagonistas (actúan en sentido contrario). La desviación de un ojo provoca diplopía (visión doble). En el adulto esta circunstancia origina un gran malestar visual, parecido al vértigo, y una gran inseguridad para la manipulación de objetos o la marcha. En el niño muy pequeño el cerebro es capaz de poner en marcha mecanismos para anular la imagen que le llega del ojo desviado y eliminar la visión doble. Con esto desaparece el malestar, pero se imposibilita el desarrollo de una visión binocular correcta, lo que dificultará la adquisición de la sensación de relieve y el cálculo preciso de distancias. Sin embargo, el ojo suprimido cae en desuso y su capacidad visual no se desarrolla, con lo que aparece una ambliopía (ojo vago).
El nistagmus es una alteración en la que los ojos realizan movimientos oscilatorios involuntarios i rítmicos. Cuando es de origen motor se debe a una incapacidad para regular el tono de los músculos responsables del movimiento ocular. Puede darse en un solo ojo o en ambos, ser constante o intermitente, siendo muy variable en cuanto a amplitud, dirección y tipos de movimiento. A veces hay una posición de la mirada en la que el movimiento es mínimo o inexistente (posición de bloqueo del nistagmus); en este caso la persona adoptará una postura de la cabeza que le permita mirar con los ojos en esa dirección para ver lo mejor posible (tortícolis compensatorio). En algunos casos este tortícolis viene a complicar más una postura corporal ya difícil.
En laataxia ocular se producen movimientos descoordinados de los ojos que escapan al control de la persona. Los movimientos pueden estar en cualquier dirección, de los dos ojos a la vez o de cada uno en direcciones distintas. En ocasiones se consigue fijar la mirada de uno o ambos ojos a intervalos de tiempo variables. A menudo se acompaña de nistagmus.
Además de estos trastornos directamente relacionados con la parálisis cerebral pueden presentarse otros problemas visuales relacionados con el proceso patológico que ha originado la parálisis cerebral (accidentes vasculares cerebrales, alteraciones genéticas, infecciones, traumatismos, etc). Los más frecuentes son los defectos en el campo visual (cuadrantanopsias y hemianopsias) y el déficit visual por afectación de la vía óptica (atrofia del nervio óptico, ceguera cortical, etc.).
El tratamiento oftalmológico va dirigido a mejorar las funciones alteradas a consecuencia de las lesiones orgánicas. Cuanto más temprana sea mejor será el resultado porque depende de la plasticidad cortical para elaborar nuevos circuitos. La edad ideal para iniciarlo es antes de 3 años.
A todos estos trastornos relacionados con la parálisis cerebral hay que añadir cualquier otra patología visual que pueda darse en la población general, así como los cambios visuales naturales asociados al envejecimiento de la persona.
Para concluir, diremos que la visión es un acto complejo que se basa en la experiencia. Que para llevarse a cabo requiere la integridad del aparato visual y la capacidad cognitiva suficiente para poder procesar la experiencia y transformarla en conocimiento. Y cualquier circunstancia que dificulte este proceso tendrá consecuencias en el desarrollo visual y en las adquisiciones psicomotoras que dependen de una correcta capacidad visual para llevarse a cabo.






